Muerte de un maestro: Oscar de la Renta / Death of the glamour master: Oscar de la Renta

Oscar de la Renta

El mundo de la moda llora hoy a uno de los grandes maestros de la Alta Costura de nuestro tiempo: Oscar de la Renta, y es por esa razón que no veo mejor modo de retomar el blog que dándole un pequeño y humilde homenaje al que ha sido y será uno de los grandes referentes en cuanto a estilo.

Nacido en Santo Domingo en julio de 1932, Oscar Arístedes de la Renta era el menor y único chico de siete hermanos. Tras acabar sus estudios de secundaria en su ciudad natal, su mayor deseo era el de viajar a Madrid para estudiar arte, en contra de los intereses de su padre que buscaba que su hijo entrara en el negocio de los seguros. Es por ello que a sus 19 años se dirige a Madrid, en un momento en el que la capital se encuentra sumida en plena postguerra y bajo la jefatura de Franco. Pero la cultura española que reinaba en los cafés y clubes hizo que de la Renta se enamorara de España fuera de las aulas. Con el objetivo de conseguir un dinero extra, dibujaba figurines para periódicos y casas de modas, aunque según sus palabras, dichas ilustraciones no siempre eran originales o alcanzaban los niveles técnicos esperados. Sin embargo, su suerte llegaría en 1956 cuando Francesca Lodge, mujer del embajador de Estados Unidos, le encargó el diseño de un vestido para su hija. Poco después comenzaría a trabajar en el atelier de Cristóbal Balenciaga dibujando los bocetos que se enviaban a los clientes, aunque su deseo era viajar a París, cuna de la moda. Dado que Balenciaga afirmaba que aún no estaba listo y que debía esperar un año, de la Renta se armó de valor y de cartas de recomendación y viajó a la capital francesa para introducirse en el taller de Christian Dior.

Sin embargo, Antonio del Castillo mejoró la oferta que le hacía Dior y, sin dudarlo, la aceptó con la condición de que pudiera comenzar dos semanas más tarde. Dado que el diseñador no tenía mucha experiencia en corte y confección, se acercó a una de las escuelas de la ciudad y le pidió a la directora si podía enseñarle en esas dos semanas el curso que se daba en un año.

Tras una estancia de dos años en el atelier de Antonio del Castillo (hasta 1963), decidió probar suerte en Estados Unidos, concretamente con Elizabeth Arden. Sin embargo, él mismo no creía que tuviera los conocimientos suficientes para justificar el dinero que iba a ganar (700 dólares a la semana), por lo que no fue hasta seis meses más tarde que se produjo un reencuentro y el diseñador aceptó tras dejarla ganar a una partida de cartas.

Tras Arden, la carrera de Oscar de la Renta comenzó a despegar, asociándose con Jane Derby, comenzando a vestir a primeras damas como Jacqueline Kennedy, Nancy Reagan o Hilary Clinton, y debutando como diseñador en París en 1993 con una colección para Pierre Balmain.

Honrado varias veces con galardones como el del Council of Fashion Designers of America o el Coty, ha sido uno de los pocos diseñadores capaces de distinguir la pasarela de la moda, sentando la gran base del estilo:

“Un desfile es un espectáculo. Moda es cuando una mujer lo lleva puesto. Ir bien vestido no tiene que ver con tener buenas prendas. Es una cuestión de equilibrio y buen sentido común”

Oscar de la Renta fallece a los 82 años de edad en Connecticut, víctima de un cáncer contra el que ha luchado durante ocho años, tiempo durante el cual se mantuvo totalmente activo vistiendo a numerosas estrellas de la alfombra roja o desfilando en Nueva York. Se trata, sin duda, de una gran pérdida del decano de la moda, pero sus diseños y su estilo perdurarán en nuestra mente por mucho tiempo.


The world of Fashion has just lost one of the best masters of Haute Couture of our  time: Oscar de la Renta, and it’s because of this that I can’t find a better way to resume my blogging activity than paying a humble tribute to one of the best referents of style.

Born in Santo Domingo in July 1932, Oscar Aristedes de la Renta was the youngest and only boy of seven children. After finishing high school in his home town, his greatest desire was to travel to Madrid to study art, in spite of his father’s desire to introduce him to the insurance business. This is why at the age of 19 he left in a shipping boat to Spain. By that time, Madrid was recovering from war under Franco’s command, but the Spanish traditional culture that was taking place in cafés and nightclubs attract de la Renta utterly and soon he was deeply in love with the city.

In order to earn some extra money, he made some sketches for newspapers and fashion houses, even though there were not always original or well accomplished, as the designer once said.  But in 1956 his career took off as Francesca Lodge, wife of the USA ambassador in Spain, ask him to design a coming-out dress for her daughter. It won’t be long until he started working in the atelier of Cristobal Balenciaga, drawing the designs that were sent to the clients. But he wanted to go to Paris, were all the fashion was happening, so he didn’t resign himself and although Balenciaga told him to wait a year until he was ready, he went to France and immediately was offered a job in the atelier of Christian Dior.

But Dior wasn’t the only firm interested in his talent, so Antonio del Castillo offered him a little more money and de la Renta accepted it under one condition: he would start two weeks later. The reason for this waiting was that Oscar de la Renta wasn’t fully prepared for the job, so he went to one of the fashion schools and asked the woman in charge to teach him in two weeks all the contents of a whole year.

In 1963, and after spending two years in that atelier, he decided to go to the United States to try his luck with Elizabeth Arden. Nevertheless, he didn’t feel quite sure of his know-how in order to fulfill the expectations that the wage of $700/week implied, so it wasn’t until six months later and a card game that he finally joined Arden’s firm.

Later on, he continued his career with Jane Derby and started to dress and style the first ladies like Jacqueline Kennedy, Nancy Reagan and Hilary Clinton, and making his debut as couturer in Paris in 1993 designing a collection for Pierre Balmain.

Honoured several times with awards from institutions like the Council of Fashion Designers of America or the Coty, he has become one of the few designers able to tell the difference between runway and fashion:

“A runway is spectacle. It’s only fashion when a woman puts it on. Being well dressed hasn’t much to do with having good clothes. It’s a question of good balance and good common sense”

Oscar de la Renta dies at the age of 82 in Connecticut, victim of a cancer he has been fighting against for eight years, while he carried on dressing a great amount of celebrities and showing his collections in New York. It is, undoubtedly, a great loss, but we are sure that his designs and style will remain with us for a long time.

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